BLANCO ARRIBA, Tenares. — El deterioro progresivo de la pequeña escuela de la comunidad de Sonador, en Blanco Arriba, mantiene preocupados a profesores, padres y miembros de la comunidad, quienes llaman la atención de las autoridades educativas sobre las condiciones en que reciben docencia decenas de niños.
El plantel, construido con una combinación de cemento, madera y zinc, evidencia la falta de mantenimiento en puertas, vigas y otras estructuras. En varias áreas, la madera presenta daños visibles provocados por las polillas, mientras que el piso muestra hoyos que dificultan las condiciones de seguridad del centro.
La precariedad también se observa en los alrededores. Los límites perimetrales han sido improvisados con alambres de púas y bambú, utilizados como barrera para evitar que los estudiantes se acerquen al río o salgan hacia la vía pública. Incluso, el asta de la bandera es una vara de bambú seca, reflejo de las limitaciones que enfrenta el plantel.
Sin embargo, una de las principales preocupaciones está en el baño destinado a los estudiantes. A pesar de tratarse de niños de edad preescolar y de los primeros grados, estos deben utilizar una letrina que presenta condiciones consideradas insalubres.
La escuela cuenta apenas con dos aulas y carece de un espacio administrativo. Allí se imparten los primeros cuatro niveles educativos, desde preprimaria hasta tercer grado.
Ante esta situación, miembros de la comunidad y docentes expresan su preocupación por el abandono que, aseguran, afecta al pequeño centro educativo y solicitan la intervención de las autoridades para garantizar un ambiente digno, seguro y adecuado para los estudiantes.







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